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Archive for the ‘Blogs’ Category

40. Vloggers

La gente cool y los menos cool te contarán sobre las maravillas detrás de Twitter y como es por fin un formato de acceso universal, algo así como un Blogger para la persona común (y no voy a mencionar la bomba lógica que esto implica por ahora). Desde el presidente hasta el huelgista mapuche de la esquina tienen su cuenta con variedad de seguidores.

Pero por alguna razón, los medios pasaron por alto la otra forma en que tú, persona X común y corriente, puedes compartir tus opiniones para con el mundo: el Vlog, palabra que es una contracción de Video y Blog. El nombre lo dice todo: en lugar de utilizar texto, el usuario comunica sus intenciones por medio del vídeo, prefiriendo lo presencial al esconderse detrás de palabritas. Si te has metido en Youtube alguna vez, los habrás visto. Fíjate en los anuncios de la esquina superior derecha. Solo requieres de una cámara de captura digital (que cualquier notebook tiene), una cuenta a Youtube y ganas e compartir tus puntos de vista con el resto de la comunidad.

¿Suena interesante? Pues no lo es. En la práctica, la persona ordinaria (me incluyo) no tiene opiniones que podría llamar reveladoras. Tampoco tiene conocimiento formal de edición de video. Y peor todavía, pocos demuestran interés crear un producto terminado y accesible. Hay una diferencia entre saber editar video y tener el sentido común de no subir algo que contiene tres minutos de peleas con el micrófono, o de preensayar lo que se quiere decir. El resultado suele ser un video de diez minutos, repleto de errores básicos y de luchas por sacar por delante lo que se busca decir, en un formato que obliga a estar pendiente 10 minutos para extraer una información que podría haber sacado en 2 minutos leyéndola. Por eso me alegro de que el vlog nunca haya pegado tanto entre los hispanoparlantes.

Pero entre los anglos, el vlog es terriblemente popular, y cientos de videos nuevos se suben a la meca Youtube, con espera de ser recibidos y adorados. ¿Qué, no lo mencioné? Al parecer hay un montón de gente que busca (y consigue) ser celebridades en Internet. Los seguidores se suscriben por montones, algunos incluso dan el paso siguiente y realizan donaciones. Grábatelo en la cabeza: en este mundo hay personas que hacen plata por subir videos de 10 minutos (que prepararon en 20 minutos). Hay conflictos, y los usuarios interactúan entre sí, respondiéndose unos a otros en vlog, creando una fuente infinita de información. Y, al igual que los realitys, este tipo fama es independiente de cualquier tipo de talento individual real.

En corto, en este mundo hay gente que está recibiendo crédito y fama  por hablar hueás frente a una cámara, sin nada extra que puede ser interesante. Y la gente los sigue. Y yo no entiendo por qué se siguen. ¿Videos de gatos haciendo tonteras? Apela a la ternura por proximidad, perfecto. ¿Personas destruyéndose los testículos? ¿Chicas ligeras de ropa? El menor denominador común, por supuesto. ¿Gente hablando (a menudo mal y micrófonos terribles) sobre lo que les pasó en la fila del McDonalds? No, no entiendo cual es la gracia, y no quiero saberlo. Y tampoco entiendo a este hueón que se enpelota y hace una imitación de Batman para darnos su opinión sobre el rap:

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Tuve problemas con el PC y no pude terminar/subir esto antes. Sorry. Desde ahora vuelvo a mi rutina de todos los miércoles texto nuevo.

De Twitter alguien dijo una vez (¿En un artículo? ¿Un amigo? No recuerdo): “es el Blogger de la gente común”, a lo que alguien más contestó, un tanto indignado: “¿No se suponía que Blogger era el medio de la gente común?”. Parece que el primero tenía razón: lo que la lleva ahora es el microblogging. Mensajes cortos, información bit-sized, énfasis en la constancia  en la rapidez más que sacar un texto bonito.

Esto, por supuesto, no es la molestia usual en que me desvirtúo para hablar párrafos y párrafos de tonteras que me dejaron pensando o gente que me cae mal. En esta ocasión me bajo de mi pedestal de mordacidad y expreso una preocupación real por un arte que, poquito a poquito, se va perdiendo. Podría hacer un chiste sobre cómo parte de eso que llaman “la apelación a la gente” incluye una apisonadora por las reglas fundamentales y mínimas de la ortografía y redacción de textos. Pero sería caer muy bajo. Por otro lado, acabo de hacerlo así que mi argumento queda en nada.

Lo peor de todo es que lo entiendo perfectamente. Tenemos un medio como el internet, donde los memes saltan y caen en menos de lo que dura un peo. Es lógico que la verdadera potencia de las redes y el blablablín detrás surja de alimentación constante y pasajera. El medio (por lo menos desde que reemplazamos esos módems de 34 kb/sec que parecían conectarse con el mismo infierno con ese ruidote que hacían) estaría diseñado para la comunicación veloz, sin preocupaciones estilistas, diseñado para captar el máximo número de tweets o salir primero en los buscadores de Google. Hasta diría que admiro un poco esa belleza del arte efímero, medio punk, hecho para ser consumido al instante. La obsesión por guardarlo todo empezaba a aburrir.

Pero me preocupa que ese nuevo modelo desbanque al viejo posteo pensado y revisado. Yo me crié con la importancia de escribir bonito, de hacer algo distinto, de marcar la diferencia. Me crié en la escuela de los novelistas frustrados (y me incluyo; frustrado pero no rencoroso) que deben ser como el 60% de los bloggers. ¿Dónde podré demonstrar mis talentos? ¿Dónde conseguir pega?

EDIT: El corto fue un hit parece. Hay una secuela:

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El tema de hoy me hará perder como mínimo unos tres amigos. Así que aprécienlo. ¿porfis? Por otra parte, tampoco espero que todo el mundo comparta mi obsesión por la actualización como pieza de relojería. Como es usual, no se lo tomen tan en serio.

Una escena del inconsciente colectivo: tarde pareja, sin nada que hacer, el servicio de mensajería instantánea a elección activado. De repente, uno de los contactos relampaguea en un crescendo de ventanitas colorinches, y con un mensaje parpadeante y expectante: WWW.HUEASQUESCRIBI.BLOGSPOT.COM NUEVA ENTRADA! Acto seguido, haces trabajar el seso para reconocer a la persona detrás de tan extraña declaración; y, con vergüenza para admitirlo en voz alta, nos preguntamos: “¿todavía esta viva esa cuestión?”. Lo que sigue es cuestión del destino: en el mejor caso, la invitación es ignorada; o es aceptada y leída, para ser olvidada al día siguiente (sin descartar la opción de que, efectivamente, resultó una lectura entretenida). En el peor de los casos, el autor o autora te invadirá, personal y digitalmente, hasta que puedas afirmar con certeza tu manejo de la lectura.

El tema subyacente es la fantasía compartida de que la actividad creativa es 1% inspiración y 99% transpiración, y que la capacidad para redactar algo interesante depende únicamente de los designios fortuitos de un ángel. Pero existe otra maquinación detrás del blog esporádico: la idea mística, propia de nuestros tiempos, de que todas nuestras actividades diarias no son más que un espejismo. Y que el verdadero yo, el creador sublime y palpitante detrás de un latero trabajo de escritorio, escapará en cualquier momento. Y que tales actos espásticos son los que diferencias a las almas de artista de los viejos de saco enfriando su café del Paula, en una escena digna de Edward Hopper.

De nuevo aclaro: no es el tema la existencia de un blog que actualiza cuando se le da la gana (porque entiendo que otros tengan vidas excitantes y otros significativos y trabajos entusiasmantes). Es la actitud lo que me molesta: esa necesidad compulsiva de hacerse notar de forma rápida y superficial. Esa indiferencia hacia toda forma de crítica formal, constructiva o destructiva,  porque lo que escribo sale de mi alma y esas shits. Esa urgencia para que comentes, a sabiendas que sólo puedes comentar cosas bonitas porque, o si no, eres mala persona. Para terminar con este párrafo, que el blog se use como herramienta para llamar la atención e inflar el ego. Y uno creería que con Fotolog y Facebook bastaba.

He aquí la verdad: nadie, en la historia de todas las cosas, ha sido un creador nato. Puedo aceptar la idea de una musa inspiradora (aunque escupo en su cara). Pero, al final del día, una escritura amena es producto de años de práctica. Y sé que es inconcebible que Hollywood nos esté mintiendo, pero así es. Trabajo y dedicación, al igual que tantas otras cosas más mundanas; al igual que esas cosas que valen la pena.

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