Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘borrachos’

[gracias a Socioblogo por la sugerencia]

En el capítulo anterior cubrimos la situación de que se da cuando el periodista joven, sin un aporte real a la sociedad, intenta pasar como una excusa de nota la prolongación de su estatus permanente como superior a los ñoños de la clase. En una luz más positiva, uno supone que estas acciones reafirman el compañerismo con los suyos, afianzando la comunidad juvenil. Y que, después de todo, no es culpa de la persona si tienen visiones distintas del mundo; que por tanto, su experiencia es la mejor o la más normal.

Excepto cuando hay que sacar ratings fáciles mediante la provocación. En esos casos hay que recurrir a lo podrida que está la juventud, lo excesivos y descontrolados que están sus carretes. En estas ocasiones, el periodista joven hará una seria reflexión, resultando en la epifanía de que su descocada precocidad a la hora de divertirse en sus años de universitario quizás no fuera la mejor de las ideas, y que quizás haya que prevenir a las futuras generaciones acerca de los riesgos de una vida así. “Seria reflexión” siendo, por supuesto, una forma bonita de decir que el/la tipo/a se convierte en un completo hipócrita, que va a presentar todas las cagadas que hizo en sus tiempos locos en lugar de formar pensamiento crítico como una tendencia nueva y particular que azota a nuestras jóvenes generaciones.

En la simple y dura, carerajas. Presentan sus caras santurronas, sus reacciones -¡realmente impactante señores! -, sus opiniones sobre lo que anda mal con este país. Que los jóvenes no tienen figuras de autoridad, que la tele, que el GTA, que los monos chinos… intentarán, con obvia torpeza, desenfundar gráficos y estadísticas que tienen escaso valor real. Total, transmiten su mensaje objetivo: este es, por supuesto, asustar a las viejas aburridas que andan mirando la tele. Y eso es lo que importa en el mundillo notero. Mientras tanto, el periodista joven está salvaguardado con su sueldo, sus medios y su privacidad, desde donde lamer el pisco chorreante desde la concha de las desnudistas que quiera.

Habría que formar una cola de agradecimientos para estas promesas. Sin ellos no tendríamos las discusiones draconianas por una vida nocturna inexistente, por la popularidad de los Zalaquetts y otras aves de rapiña. Si no los tuviéramos a ellos como compases morales de la decencia, este país se caería a pedazos. Específicamente, la lección moral de que si nadie te pilla haciéndolo, es como si no existiese. Como si no lleváramos siglos viviendo felices bajo esta máxima.

Anuncios

Read Full Post »