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Posts Tagged ‘calor’

Hoy el termómetro marcó 35 grados. Pude sentirlo afuera, haciendo unos mandados con el sol a toda raja, y sigo sintiendo sentado frente al computador. Estamos a finales de enero, un mes horrible donde lo único importante es la muerte de un par de famosos y las elecciones presidenciales. Pero eso ya pasó, y queda la modorra colgando en el aire; los que tienen que trabajar, trabajan menos o les asignan tareas terribles de inútiles, los que estudian se quedan dormidos con los textos en la barbilla, y los que no tienen que hacer nada cumplen rebien con su rol en la vida.

Tengo una tremenda ventana que mira hacia el horizonte. Si me inclino un poco, puedo ver la cordillera. Pero por supuesto que no voy a escribir cosas bonitas, porque lo único que pienso es en que la puta ventana da con el puto sol prácticamente todo el día, convirtiendo mi refugio y mi centro de producción en un horno asqueroso, y que los retazos del calor se sienten hasta la madrugada. Puta.

Este no es un post ingenioso ni revelador. No estoy adentrándome en las turbias aguas de la psiquis humana, no estoy descubriendo un nuevo profeta al que perseguir, no elevo la crítica a una forma de arte inalcanzable. Este es un post sobre un pobre hueon que se está muriendo de calor. Un hueón que estaría feliz de vivir en esos países del llamado primer mundo no por un sentido errado de arribismo o la posibilidad de codearse con los rubios y rubias del mundo, sino porque el concepto de un país donde te cagas de frío y llueve y nieva y no sabes donde están los puntos cardinales porque está todo nublado le parece increíble. “Que importa”, diría ese hueón, “que no pueda ver lo que está por sobre mi cabeza; el cielo santiaguino es una hueá enferma de fea”.  Un color que describiría como “celeste-guagua, pero filtrado por kilos de smog”.

Quejarme sobre cómo tengo que escribir esto en calzoncillos y un ventilador prendido, solo para soportar la temperatura maldita. Quejarme sobre como ante  cualquier prospecto de salidas se me bajan las ganas en un 50% por la sola implicación de tener que movilizarme con este calor. Podría hablar de cuestiones importantes, donde el esfuerzo humano puede conceder una reivindicación de las condiciones nefastas para el individuo; sin embargo, solo puedo pensar en lo mucho que quiero que sea Abril, y que esto es parte de las entes incontrolables por la mano humano (la mano corriente, al menos), y que no consigo nada con quejarme y escupir al cielo, pero es lo poco que tengo al alcance. De eso es el artículo de hoy.

PD: El episodio de referencia no lo pude encontrar en español, pero aquí se puede ver en inglés.

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