Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘extinción’

 

Vea el video para desensibilizarse un poco.

 

Ahora… ¡No los adorables pandas!, dirá el detractor de este blog. Obviamente el autor es un amargado que anda celoso del amor que la humanidad profusa por estas bestias majestuosas. A lo que digo… bueno, introduzco la molestia de hoy.

 

Nos gusta humanizar a los animales, encontrar formas en las que sus formas de organización o supervivencia adquieren facetas extrañamente humanas. Por eso es que en los informes, documentales e investigaciones solemos destacar esas propiedades, tanto de las que somos como de las que deseamos ser: en las hormigas se destaca la socialización en su estructura, o en los bonobos cómo todos los problemas se resuelven con sexo salvaje. Lamentablemente, los pandas comparten con los humanos una cualidad poco recomendable para la subsistencia de la especie: estándares ridículos para una pareja.

 

Los pandas son muy territoriales pero poco para encontrar otra pareja. Cuando sí lo hacen y el panda macho encuentra su alma gemela, tiene que competir con otros machos. Después de pelear, la panda hembra puede darle aceptar al macho victorioso, o puede darle lo mismo y seguir mascando su bambú. Tampoco ayuda que la panda entra en celo solo una vez al año. Si llega a tener crías, solo se enfocará en uno de los bebés, dejando al otro a su suerte. Todas estas cosas suman para hacer del panda la especie menos interesada por su subsistencia en el reino animal. Los zoológicos han tenido que usar varias técnicas drásticas para aumentar la chance de reproducción: videos pornográficos, pastillas para estimular el deseo sexual, y hasta guarderías para criar a los pequeños.

 

El consenso es sencillo: al panda no le gustan los pencazos. Se combate por la protección de la especie y su hábitat, pero se está ignorando que el panda está más que protegido. Les damos un hogar, les damos de comer, les presentamos parejas, cuidamos de sus hijos para que no sientan que tengan que dejar atrás su desarrollo profesional. Lo único que les exigimos es que le vean el ojo a la papa. Y fracasan espectacularmente. Cuando un animal no se toma la molestia de reproducirse y prefiere morir olvidado, tenemos un problema.

 

 

Tampoco ayuda que no parezcan saber como subsistir. Hecho: un panda sigue siendo un oso de ciento veinte kilos. Para sobrevivir con su dieta de bambú, tiene que comer cantidades monstruosas, entre 9 y 14 kilos al día. Como resultado, los pandas tienen un metabolismo demasiado lento, por lo que mantienen un estilo de vida sedentario que les otorga su cualidad pajera y tierna. Tampoco olvidar que un panda no es exclusivamente hervíboro. Al final del día, su biología demuestra que es un animal carnívoro por donde se le mire, pero es demasiado inútil en su rol como depredador. Si quieres falsear este argumento, acércate lo suficiente a uno y disfruta como te raja la cara.

 

El favorecimiento que le damos a los pandas es señal de, como suelo apuntar, una tendencia mayor: cuando interactuamos con el reino animal, dejamos que nuestros prejuicios dominen las razones para preferir uno por sobre el otro. Preferimos a los más tiernos, a los más abrazables, o, en caso de los predadores, a los más bakanosos. ¡Que yindo el peyito!¡Que pulento son los pumas! Estas preferencias siempre están por encima de la función que tenga el animal en el ecosistema. Las defensas no apuntan a los animales feos, fomes o ambos. El panda es grande, adorable y prefiere pasar el día echado de guata; está casi diseñado para que lo adoremos. Por otra parte, no he visto campañas por salvar al pez borrón o el dragón komodo.

 

En conclusión, pitéate un panda. Y como un extra, les arruinaré más animales: Los delfines son infanticidas sistemáticos, los chimpancés prácticas canibalismo ritual con sus crías, y los cisnes son cabrones violentos. Buenas noches.

Read Full Post »