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Posts Tagged ‘musica rara’

Esto se siente medio como continuación del post antepasado. Quizás una vuelta por ahí no estaría mal.

Un marcador importantísimo del desarrollo evolutivo en nuestros tiempos es la inevitable comparación con nuestros pares. Es el periodo que comienza con “cuando sea grande quiero ser una estrella de rock” y acaba con “este hueón tiene mi misma edad y ya sacó un disco platino, mientras yo estoy acá jugando Ms. Pacman en calzoncillos”. La sobreexposición y proliferación de los media nos permite conocer millones de individuos que son mejores haciendo algo de lo que tú y yo seremos. Lo cual, como se imaginarán, hace maravillas para el ego.

La forma favorita de tortura que los medios suelen aplicarnos es con las “nuevas promesas”. Nunca supe del todo como es que estos ejercicios en odio personal son tan exitosos; más allá de que el cabrito tenga talento o no, debe ser doloroso para cualquiera entrar en la epifanía de ser un vejete. Me imagino que hasta los reporteros de vez en cuando se topan con los pequeños astros y les sacan una radiografía de sus mentes brillantes, mientras mentalmente ahorcan tipo Homero Simpson al pequeño bastardo que me robó mis sueños.

En Chile son ridículamente malos para impresionarme con esto. “Este nuevo talento joven publica su primera novela a los 32”. ¡OMGCTMUDP! ¿Realmente piensan que me van a impresionar con eso? Y ya hablé hace un ratito de cómo sólo puedes ser una inspiración para la juventud si reniegas de todo lo que caracteriza el ser joven. La única excepción notable son los poetas, que a los 20 ya sacan sus primeros compilados, como angustiados por la propia fugacidad de sus ideas. Pero están en su propio mundo, no los cuento. La segunda mejor opción son los músicos, que no llegan al nivel de lo que es usual por afuera (para comparar: los Arctic Monkeys sacaron su primer sencillo #1 cuando tenían 19 y 20 años) pero igual cumplen con la idea. Lástima que, con reportajes, felicitaciones y todo, después no les alcance para financiar sus proyectos.

Un consejo para todos los anti-adultos por ahí: los adultos jóvenes son tus amigos. Están confundidos y asustados, y no porque se metan la camisa dentro del pantalón no significa que no quieran rockear (… aunque a veces sí. Los adultos jóvenes son complicados). Y no se asusten con las jóvenes promesas: son bien pocos los casos donde la promesa se canjea.

Pero crecer tiene aspectos buenos, y después de la crisis psicótica viene una lección en humildad: siempre habrá alguien mejor tú. También habrá alguien peor, pero eso no es muy humilde. Y si se te aparece algún pelotudo, artículo en mano, para recordarte lo inútil de tu existencia, siempre puedes usar estos artículos cómo última defensa. ¿Qué, sólo UNA obra maestra a los 18? Pfff.

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Con el mundo hipster, indie, shúper o como quieran llamarlo tengo una seria tensión: en un nivel puramente estético, me gusta la tontera. La ropa, cuando no llega a los excesos del vintage o la nostalgia, me gustan. La música también me gusta mucho, y hasta puedo entender en un nivel primitivo la fascinación por conocer la banda más oscura del planeta y sentir que, por alguna extraña razón, esto cuenta como un valor positivo individual: que, efectivamente, escuchar a Ponytail o Indian Yewerly me hacen mejor persona que tú o ella. Pero acepto la ridiculez de todo esto y estoy lejos de creerme importante porque paso más tiempo en last.fm que el promedio de los mortales. Sísifo, con tu prueba de la roca te lo dejaron fácil a voh; intenta ser crítico de música en una revista indie y de ahí hablamos de esfuerzos inútiles e incesantes del hombre moderno.

Divago. Decía que, a un nivel superficial, me gustan los objetos percibidos como “indies” o “hispters”. Pero después llega el nivel más profundo, el sistema valoricos y de signos por el que estos mundos se constituyen y justifican, y te juro por mi vieja que empiezo a espumarrajear por la boca, las pupilas se me enrollan hacia el interior del cráneo y aparecen unas extrañas manchas cafés en mis calzoncillos. ¿En que consiste? Es un tanto difícil, pero creo que los locos de Cracked se tiran una muy buena definición. Traduzco:

En realidad, la mayor parte de esta cultura se reduce a juzgar. Juzgar objetos, actividades, bandas, compañías, ropas, uno mismo y, lo más importante de todo, otras personas. Si alguien más es menos astuto, de avanzada o informado qué tú, ¿no significa eso que eres una mejor persona? Por tanto, un hipster debe procurar estar siempre un paso adelante del resto.

Y porque el mundo shúper se caracteriza justamente por revolotear mano a mano con el mundo del arte y no pocos creen que la actitud correcta califica como expresión artística, estos cabros se llenan la cabeza con justificaciones irrelevantes para actuar con completa impunidad. Y acá entra en escena el mejor amigo de todo potencial artista pero que no: kilos y kilos de discursos postmodernos reciclados, al servicio de demostrar que la búsqueda eterna por lo deck sigue patrones establecidos  y posee un significado dentro del esquema general de las cosas, y no es una manera idiota de perder el tiempo. El Kitsch y la ironía son sus lanzas y escudos.

Cualquier herramienta sirve para hacer pasar la vacuidad de un cascarón vacío y el odio hacia sí mismo por manías estrafalarias –pero adorables – de una clase media alta. Lo que sea por darle a entender al mundo que los gustos musicales son un asunto sumamente serio que define indiscutidamente el valor humano. Expresemos todos nuestro odio hacia el sistema capitalista comprando poleras de ropa americana.

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