Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘performance’

Con el mundo hipster, indie, shúper o como quieran llamarlo tengo una seria tensión: en un nivel puramente estético, me gusta la tontera. La ropa, cuando no llega a los excesos del vintage o la nostalgia, me gustan. La música también me gusta mucho, y hasta puedo entender en un nivel primitivo la fascinación por conocer la banda más oscura del planeta y sentir que, por alguna extraña razón, esto cuenta como un valor positivo individual: que, efectivamente, escuchar a Ponytail o Indian Yewerly me hacen mejor persona que tú o ella. Pero acepto la ridiculez de todo esto y estoy lejos de creerme importante porque paso más tiempo en last.fm que el promedio de los mortales. Sísifo, con tu prueba de la roca te lo dejaron fácil a voh; intenta ser crítico de música en una revista indie y de ahí hablamos de esfuerzos inútiles e incesantes del hombre moderno.

Divago. Decía que, a un nivel superficial, me gustan los objetos percibidos como “indies” o “hispters”. Pero después llega el nivel más profundo, el sistema valoricos y de signos por el que estos mundos se constituyen y justifican, y te juro por mi vieja que empiezo a espumarrajear por la boca, las pupilas se me enrollan hacia el interior del cráneo y aparecen unas extrañas manchas cafés en mis calzoncillos. ¿En que consiste? Es un tanto difícil, pero creo que los locos de Cracked se tiran una muy buena definición. Traduzco:

En realidad, la mayor parte de esta cultura se reduce a juzgar. Juzgar objetos, actividades, bandas, compañías, ropas, uno mismo y, lo más importante de todo, otras personas. Si alguien más es menos astuto, de avanzada o informado qué tú, ¿no significa eso que eres una mejor persona? Por tanto, un hipster debe procurar estar siempre un paso adelante del resto.

Y porque el mundo shúper se caracteriza justamente por revolotear mano a mano con el mundo del arte y no pocos creen que la actitud correcta califica como expresión artística, estos cabros se llenan la cabeza con justificaciones irrelevantes para actuar con completa impunidad. Y acá entra en escena el mejor amigo de todo potencial artista pero que no: kilos y kilos de discursos postmodernos reciclados, al servicio de demostrar que la búsqueda eterna por lo deck sigue patrones establecidos  y posee un significado dentro del esquema general de las cosas, y no es una manera idiota de perder el tiempo. El Kitsch y la ironía son sus lanzas y escudos.

Cualquier herramienta sirve para hacer pasar la vacuidad de un cascarón vacío y el odio hacia sí mismo por manías estrafalarias –pero adorables – de una clase media alta. Lo que sea por darle a entender al mundo que los gustos musicales son un asunto sumamente serio que define indiscutidamente el valor humano. Expresemos todos nuestro odio hacia el sistema capitalista comprando poleras de ropa americana.

Anuncios

Read Full Post »